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El PIB intertrimestral catalán desacelera dos décimasFoment_del_Treball_Nacional


Por: Ana Alegre / Día 11 de septiembre 2015 /www.diarioabierto.es

La ralentización del crecimiento de la economía de los países emergentes, especialmente la de los BRICS (Brasil, Rusia, China y Sudáfrica), y sobre todo de China, es un factor de riesgo a la baja para las economías desarrolladas, aunque se estima que sea tenue si este deterioro no va a más.

Según el último informe económico de la patronal catalana Fomento del Trabajo, la política económica debe impulsar las reformas estructurales, mantener los equilibrios macroeconómicos y consolidarse un presupuesto flexible. Máxime, en un escenario internacional de inestabilidad por los ajustes de la economía china, principalmente, aunque la patronal subraya que el mix de políticas económicas posibilita que España y Cataluña continúen creciendo económicamente, aunque en un contexto de mayores variaciones que requeriría respuestas más exigentes. De este modo, la recuperación debe asentarse más en los factores reales de competitividad.

Por este motivo, a juicio de Fomento del Trabajo, no deben ponerse en duda las reformas estructurales, sino más bien lo contrario. La política económica debe ser previsible y razonable, ya que la incertidumbre castiga el clima de confianza y debilitan la recuperación. Estos datos se analizan en la nueva entrega del Informe trimestral de Coyuntura Económica que elabora la patronal catalana Foment y que han presentado el presidente de la Comisión de Economía y Fiscalidad de Foment, Valentí Pich, y el director de Economía de Foment, Salvador Guillermo.

El crecimiento económico en el segundo trimestre se ha situado en el 1,0% intertrimestral, impulsado por la demanda interna, sin un descalabro del sector exterior, lo que implica un patrón de crecimiento más sostenible. También se han producido nuevos récords en exportaciones de bienes. Destacan los productos químicos, el sector automovilístico y los bienes duraderos, con destino a la Unión Europea

Cabe destacar que, en este contexto de crecimiento de las exportaciones, los precios de las ventas al exterior se incrementaron un 1,1%. Mejoran los valores de corta frecuencia, como los relacionados con la actividad de la industria y de los servicios, la venta de vehículos y la confianza de los consumidores. Además, destaca la mejora del sector de la construcción y también del empleo, tal como lo evidencian los datos de la EPA del segundo trimestre, a pesar de la desaceleración matizada de afiliación y paro de agosto.

Desaceleración de los emergentes

Según el último informe sobre la economía China del FMI, el PIB de este país crecerá a tasas más moderadas en los próximos años. A corto plazo, el FMI apunta una “desaceleración del crecimiento en los mercados emergentes y una remontada gradual en las economías avanzadas”. Esta diferencia responde, según el organismo, a que actualmente se mantienen las mejores condiciones en los mercados financieros y laborales, una política fiscal más neutral en la zona euro y la reducción del precio del petróleo.

La evolución de las economías emergentes, sin embargo, menguará a causa de la caída de los precios de las materias primas, las peores condiciones financieras externas, problemas estructurales y geopolíticos, así como por el reequilibrio de la economía china.

Recientemente, en China se redujeron las importaciones y se ralentizó el sector industrial, cosa que ha frenado la demanda en el exterior de materias prima. A nivel interno, se han producido fuertes caídas en la bolsa durante los últimos meses, debido, en parte, a la incertidumbre económica que generan estos cambios. Si el deterioro de la economía China no aumenta, el impacto sobre las economías desarrolladas será tenue e incluso Europa puede beneficiarse.

Sin embargo, Europa no se verá tan perjudicada, en términos generales, por esos síntomas. De hecho, la industria europea podría verse beneficiada en cierta medida, porque se han reducido los costes de las materias primas y de la energía, y en consecuente también el precio de importación de estos productos. De esta forma, se mantiene la competitividad de los productos europeos, lo que se suma a una coyuntura en la que el euro se mantiene muy depreciado.

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