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España, cuarto puesto mundial en consumo de pescado

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Por: Dayana García Blas / Día 13 de marzo – 2015 / Link diarioabierto.es


La Costa Brava (Girona) pone fin a la pesca de erizos con el comienzo de la tradicional temporada de la Gamba de Palamós, marca certificada que supone un tercio de los 9 millones y medio que factura la Cofradía de Pescadores de la zona.

En Cataluña, la gamba roja se consume bajo un modelo de explotación sostenible, denominado plan de gestión de la Gamba de Palamós, y se comercializa desde 2007 con garantía marítima generando anualmente entre 3 y 5 millones de euros. A partir de la primavera y hasta julio, se promueve una especie que no deja indiferente a nadie y que anima a los restaurantes a crear el conocido menú de la Gamba.

Xavier Jabato, presidente de La Asociación Plat Blau, es uno de los muchos restaurantes que impulsa este menú, gracias al que “en 2014 se sirvieron entre 10.000 y 11.000 minutas”. La gustosa carta consta de tostadas con tomate y anchoas de Palamós, gamba mediana fresca, fideos con alioli, postre y, de beber, se ofrece una Estrella Damm Inedit, patrocinador de la iniciativa.

Lla temporada de erizos de mar toca a su fin. Se trata de una exquisitez de invierno muy curiosa por su complejo sabor marino, que cabalga entre lo amargo y lo dulce. Como dice el capitán del barco de vela latina “El Rafael”, Joan Santolaria, “comer erizos es algo extremo, aunque sea un animal muy sensible”. Más de 16.000 kilos de erizos han pasado por el centro de expedición de Palamós durante 2014, y un 10% se vende en la subasta de la ciudad y en el resto de restaurantes o comerciantes.

El Espacio del Pez

La subasta del pescado se encuentra dentro del Espacio del Pez, que se desarrolla al estilo “holandés”, es decir, el subastador fija un precio elevado de salida que va bajando progresivamente en función de los compradores que compiten por quedarse el mejor pescado, al mejor coste. Palamós es conocido por este singular mecanismo de compra de pescado que llega a subastar hasta 1.600 cubetas diarias.

Gloria Ñaco, técnica en educación y acción cultural en el Ayuntamiento de Palamós, asegura que de las 532 especies de peces que conforman el Mediterráneo occidental, “sólo cien tienen interés pesquero, de los que solo 12 son las más pescadas”: la anchoa, la sardina, el bonito, el atún, la merluza, la maira, el rape, el besugo, el roger, el pulpo, la cigala y la gamba.

El Museo de la Pesca de Palamós acoge más de 35.000 visitantes que pueden documentarse sobre las especies que se pescan en el mar mediterráneo, las características del litoral catalán, los profesionales del mundo pesquero, las técnicas para pescar que van desde la almadraba, el palangre de superficie, sardinales, la traíña, el cerco, la pesca del coral y trasmallos, la pesca sobre fondo de arena y fango el marisqueo, la pareja del “bou”, la de arrastre, entre otras. El espacio cuenta con una reflexión futurista sobre la sostenibilidad de los recursos pesqueros.

“España es entre el cuarto y quinto país en el consumo mundial de pescado” aclara la técnica. La gente compra más pescado y es que según la FAO, Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, en el 1950 se capturaban 20 millones de toneladas de pescado y más de 2.500.000.000 de habitantes en el mundo consumían 9kg de pescado por persona. Cincuenta años después, se apresan 100 millones de toneladas que comen más de 6.056.715.000 residentes, concretamente, 16 kg por ciudadano.

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